Bárbara Gallego Recarte

Hola mi nombre es Bárbara y tengo 34 años.

En agosto del 2011 me vieron un quiste en un ovario, aparentemente no se veía muy feo.

 Pasados tres meses volví al hospital para ver si había desaparecido, pero no, al contrario, había crecido, así que decidieron que me tenían que operar para quitarme ese quiste.

Me comentaron que intentarían solo quitarme el quiste, pero que si estaba muy pegado, me quitarían el ovario, cuando me desperté de la anestesia, lo primero que pregunte fue si me habían quitado el ovario y por desgracia, la respuesta fue que si, llore con la noticia, pero luego pensé, no pasa nada, tengo otro ovario (mi sueño siempre había sido tener hijos)

La operación salió bien y al día siguiente me mandaron a casa, ya que me hicieron laparoscopia, tenía que volver pasados 20 días para revisión, pero pasada una semana, me llamaron del hospital para que fuera, así que con un poco de miedo, pero sin pensar jamás que tenía cáncer, fui con mi hermano al hospital y ahí me dieron la gran noticia, “tienes cáncer” y tenemos que volver a operarte.

Llore muchísimo, informe a mis hermanos y amigos, pero como iba yo a informar de esto a mi madre? Entre todos los hermanos decidimos que primero fuera mi hermano mayor a contárselo para que ella se desahogara antes de que yo llegara y después fui a casa, yo ya había llorado suficiente y llegue con una sonrisa en la boca y les dije a todos, “tenemos que ser fuertes, vamos a estar más unidos que nunca y esto juntos lo vamos a superar”.

Los primeros días fueron extraños, me decían que tenía que ser positiva y alegre y yo no sabía cómo hacerlo porque a veces me entraban ganas de llorar y pensaba que si lloraba no estaba siendo positiva, en ese sentido me volví un poco loca, pero luego me di cuenta que llorar es bueno, que si lo necesitas puedes hacerlo y que es muy bueno desahogarte, es más, con esta enfermedad, hay días que te da por llorar, así de repente y no pasa nada, lloras y ya está, lo que no puedes permitirte es estar todo el día llorando y lamentándote porque con eso no solucionamos nada.

Bueno a lo que iba, mis hermanos llamaron a un montón de médicos y contactos para pedir una segunda opinión y finalmente decidimos ir a MDA, ya que todo el mundo nos decía que ahí había un buen ginecólogo especializado, y fue la mejor decisión que he hecho en mi vida, porque ahí conocí a mi doctora, una persona realmente increíble que me lo explicaba todo con muchísimo cariño, con mucha paciencia y a demás tenía mi edad, para mi ella era un angelito que me habían puesto ahí para que me cuidara, en momentos críticos sentía la necesidad de hablar con ella, ella era la única que conseguí tranquilizarme.

Ellos me dijeron que lo más importante era la operación, que había que limpiarme muy muy bien, para que me curara y eso suponía abrirme la tripa de arriba abajo y vaciarme, quitarme ovarios, útero… esta noticia fue casi peor que el cáncer, ya que ahí se me cayó el alma a los pies, nunca podría ser mamá, mi sueño, mi meta…

Es cierto que cuando te metes en este mundo del cáncer aprendes muchas cosas, a mí antes que esto, nunca me había pasado nada y no estaba muy puesta en tema de hospitales, pero ahora soy casi una experta.

Por otro lado, al principio te preocupa mucho el tema del aspecto, la cicatriz, el quedarte calva…  pero según vas dando pasitos en este largo camino, vas restando importancia a lo superficial y vas centrándote, en simplemente, encontrarte bien, aunque solo sea un rato e intentar tener la mente lo mas ocupada posible, en otras cosas.

Yo me considero afortunada, ya que desde que me diagnosticaron cáncer no me dejaron sola ni mis amigas ni mi familia, ni tan solo un segundo, siempre tenía visitas en casa, siempre estaba entretenida y yo a demás los ratitos que pasaba sola, no pensaba en mi enfermedad sino en lo que quería hacer en mi vida.

Pasada la segunda operación, el pos operatorio fue muy duro, estuve ingresada una semana y después volví a casa y ¿sabéis que? Me fui a casa llorando, porque iba a echar de menos a mi doctora y porque salir del hospital, no sé por qué, me hacía pasarme el día entero llorando porque me sentía extraña, desprotegida y alejada de mi increíble doctora, pero luego la verdad es que lo agradecía porque dormir en tu camita y comer comida de mamá, no tiene precio.

Un mes después de mi segunda operación, empecé con la quimioterapia, la verdad es que la primera sesión, los primeros días, no noté mucho, iba un poco asustada y acabé muy cansada porque estaba enganchada cerca de  siete horas.

Me dijeron que el pelo se me caería en 15 días, así que decidí hacer una fiesta en casa y entre todas mis amigas me cortaron el pelo, me lo dejaron melenita, ese mismo día después de que me cortaran el pelo, me empecé a encontrar mal y me tuve que ir a urgencias, así que se acabó la fiesta, pero bueno el tiempo que duró fue divertido.

A partir de aquí todo fueron complicaciones, una operación tras otra, urgencias casi siempre de madrugada y cada vez que iba a urgencias era una operación o un ingreso largo, me tuvieron que poner trasfusión de sangre, alimentarme por vena, ponerme un tubo metido por la nariz que llegaba hasta el estomago para que se me quitara la obstrucción de intestino… bueno un sinfín de complicaciones, tantos fueron mis ingresos que acabé conociendo a todas las enfermeras, a todos los especialistas y la habitación del hospital se convirtió en mi segunda casa.

A partir de todas esas complicaciones mi cabeza solo estaba centrada en encontrarme un poco bien, en poder llevar una vida medio normal, así que pasados unos meses y unas cuantas sesiones de quimio, mi cuerpo empezó a acostumbrarse a ese veneno y aunque nunca llegué a encontrarme bien del todo, por lo menos podía salir a la calle, podía dar paseos  y podía estar en el salón de mi casa con mi familia y amigos hablando y riendo…

Durante este tiempo, decidí que quería cambiar mi vida, que lo que quería era ayudar a los demás, colaborar con fundaciones y dedicarme a los niños, ya que mi sueño de ser mamá lo había perdido, pensé que necesitaba trabajar con ellos, que también era otro de mis sueños, así que durante mi enfermedad hice todos los papeleos que tenía que hacer y me matriculé en la carrera de Educación Infantil, así que ya tenía un entretenimiento, un objetivo y un sueño que cumplir, a demás decidí que si podía acogería niños y adoptaría, fui a reuniones, hice todos los papeleos y por ahora lo tengo complicado, me han denegado algunos procesos por tener antecedentes oncológicos por ser soltera y por no tener hijos biológicos, pero yo no desisto, sigo con lo mío y si una cosa no sale ya saldrá otra.

Centrándome ahora en mi experiencia con el cáncer, para mí ha sido un experiencia dura, muy dura, pero a la vez muy positiva, he aprendido a valorar la vida, he aprendido a tomar decisiones importantes, a disfrutar con las pequeñas cosas, a ser feliz, he confirmado que tengo una familia y unas amigas increíbles y que soy afortunada porque ninguno de ellos me ha defraudado (me han hecho reír, me han aguantado mi mal humor en algunas ocasiones, sobretodo mi madre y me han hecho sentirme especial y única),  si no hubiera sido por todos ellos, yo no habría conseguido salir de esta enfermedad, también he aprendido muchas cosas sobre mí misma, he dirigido mi vida hacia lo que me gusta, he aprendido a luchar…. Mi vida ahora es maravillosa, me siento muy afortunada, cierto que hay cosas que me hacen estar triste como el tema de los hijos, pero también he aprendido a no pensar en lo que me hace daño y a verlo desde otros puntos de vista, me siento muy orgullosa de mi misma y si os soy sincera, en ningún momento pensé que me iba a morir, al revés, siempre pensé que este tipo de cosas les pasa a las personas por algo y si a mí me había pasado era porque me esperaba al final del camino algo increíble y parece que este pensamiento en parte se está haciendo realidad.

Y por ultimo os doy un consejo, durante la enfermedad, si un día estáis cansados, descansar si un día no os apetece levantaros de la cama, quedaros en la cama, pero que esto no se convierta en una rutina, un día se puede hacer, dos también, incluso tres, yo lo hacía muchas veces porque me encontraba realmente mal, pero en cuanto mi cuerpo me lo permitía, me levantaba, me duchaba, me vestía más mona que nunca, me ponía mi pañuelo en la cabeza con mucho arte y me maquillaba, poquito porque yo no estoy muy acostumbrada a maquillarme e intentaba no mirarme demasiado al espejo y salía a la calle pensando que estaba guapísima y eso me hacía sonreír y tener ganas de salir a la calle y de hacer cosas.

Y otro consejo aunque a algunos os costará hacerlo, a mi la verdad es que no me ha costado nada, tratar la enfermedad con naturalidad, hablar de ella como un tema más, si lo necesitas, e incluso darle un poco de humor, por ejemplo yo a veces decía a mis amigas me voy a comprar una diadema para sujetarme esta melena y estaba calva… jaja o cuando venía gente a casa, que era continuamente, vamos parecía eso el metro, le decía a mi madre, mamá cuando abras la puerta di que estoy calva y en pijama y que soy casi un esqueleto de delgada, incluso yo llamaba a la gente para decírselo para que cuando me vieran no se sintieran incómodos porque yo en ese sentido estaba bien, mi aspecto físico en ese momento no era lo que me importaba, pero sé que verme por primera vez así, era impactante.

Así que os animo a todos a ser positivos, a reíros hasta de vosotros mismos y sobre todo a tener la mente ocupada pensando en planes presentes y futuros.

Tendría muchísimas más cosas que contaros pero no quiero extenderme demasiado, para no aburriros.

Yo estoy curada y hace unos días me quitaron el porta porque mis revisiones están yendo genial, actualmente estoy en el paro, dejé de trabajar en la empresa en la que trabajaba, ya que tenía un puesto demasiado estresante y estoy estudiando la carrera, que me encanta y colaborando con una fundación, me siento realmente feliz, realizada y afortunada, ahora solo tengo que disfrutar de la vida y claro está, buscar trabajo.

Mucho ánimo y mucha fuerza a todos.

Estas son algunas de las fotos que me hice durante el recorrido, empezando desde antes de saber que tenía cáncer pasando por todos los momentos desde que me lo diagnosticaron y la última foto es actual.

Bárbara