Ricardo del Rio Álvarez

Mi estancia en el hospital

Empecé un buen día del mes de octubre, no me encontraba muy bien; tenia una úlcera de estomago.

Tras esto me diagnosticaron un linfoma, que no lo era. Tras sufrir una dura operación en un hospital en Valladolid, me mandaron a Madrid al hospital niño Jesús.

Al llegar a este hospital todo me pareció una mierda. Al día siguiente ya todo me pareció mucho mejor, la gente que había en otras habitaciones me apoyaban. Lo que más impresión me dio fue ver a todos los niños sin pelo; con el tiempo te acostumbras. Poco a poco fui cogiendo amistades con las enfermeras y sobre todo con el médico. La quimioterapia es un proceso complicado pero poco a poco se va pasando y superando.

La sala que hay para adolescentes es muy buena y entretenida, pero si no, también puedes estar con la asociación, para entretenerte. Unas de mis mejores amistades es mi médico que paso muy buenos momentos con él, aunque también tengo amigos con los que juego al mus y me lo paso muy bien. A medida que avanzo en los ciclos de quimioterapia lo vas pasando mejor y en tu mente ve que el final se acerca, te sientes mejor. Todas las enfermeras son muy majas, amables y simpáticas con las que te ríes mucho.

El médico también lo es, todo lo que le preguntas te responde. Cuando entra en tu habitación me lo paso muy bien me entretengo con él. Entra como uno más en cada habitación. Todo está finalizando yo cada vez más contento y con más ganas de terminar aunque ves que estas terminando pero asta que llega el cincuenta mucho.

 

Ricardo